¿Debería contratar a un asesor financiero?

Si bien casi todos podrían beneficiarse de contar con un asesor financiero profesional, el costo suele ser bastante elevado. Sin embargo, llega un momento en el que pagar por un asesoramiento financiero se convierte en una sólida inversión en el futuro. ¿Cómo saber cuándo es el momento de contratar a un asesor financiero?

Asesor Financiero

En un mundo perfecto, todo el mundo tendría asesores financieros con los que podríamos consultarnos una vez al mes o llamar antes de realizar una gran compra o decisión de inversión. Sin embargo, de manera realista, los asesores financieros son costosos. Y eso no se debe necesariamente a que no quieran trabajar con personas que no pueden pagarlos, sino a que los asesores tienen que cobrar una cierta cantidad para ganarse la vida haciendo lo que hacen. Como resultado, la decisión de contratar a un asesor financiero requiere un análisis cuidadoso de costo / beneficio, que cubriré a continuación.

¿Qué tan caro es tener un asesor financiero?

La respuesta corta, es que varía de acuerdo a cada caso.

Pero voy a intentar desglosarlo un poco aquí:

Cuota anual: los planificadores financieros suelen cobrar unos pocos miles de dólares por un plan financiero integral.

Porcentaje de activos invertidos: se le cobrará un porcentaje fijo del saldo total de su cuenta, generalmente entre 0.25% y 1% por año. Un índice de referencia no oficial de la industria es del 1%, aunque los asesores pueden cobrar un poco más o menos.

Siempre que te reúnas con asesores financieros, pregúntales cómo se les compensa. Algunos asesores financieros obtienen sus honorarios de bancos y compañías de inversión. Así que, aunque ofrecen asesoramiento «gratuito», que puede resultar muy tentador, estos asesores suelen ganar comisiones de las inversiones que le venden. Con el tiempo, las inversiones incorrectas pueden costarte más que pagarle a un asesor.

Beneficios de un asesor financiero

En mi opinión, hay cuatro razones principales para contratar un asesor financiero personal:

  • Te sientes “perdido” al planificar tu futuro financiero y necesitas una guía.
  • Simplemente no quieres negociar. Cuando se trata de dinero, no eres del tipo que lo hace por su cuenta y solo quieres que un profesional se encargue de ello.
  • Te gusta administrar tu dinero, pero te da cuenta de que tu plan financiero se beneficiaría de una opinión de terceros imparcial y sin emociones.

Contratar un asesor financiero puede requerir que gastes algo de dinero. Pero si tienes a la persona adecuada en tu equipo, definitivamente puede ser una inversión que valga la pena.

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